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Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome lo que está delante, prosigo a la meta; al premio del supremo llamamiento del Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13,14.
A muchas personas les cuesta perdonar. En ocasiones decimos que hemos perdonado, cuando lo que en realidad hemos hecho es poner a un lado el sentimiento que nos embargaba y corría, pero sin olvidar verdaderamente lo que sucedió en el pasado.
El perdón conlleva a menudo una decisión, ciertamente difícil, que se lleva a cabo en la mente, pero es imprescindible que ese proceso alcance el corazón de la persona.
Los autores Tim y Beverly La Haye (El acto matrimonial, p. 192) ofrecen las siguientes interesantes sugerencias dirigidas a las personas que tenemos dificultades para perdonar a otros.
· Acepte el hecho evidente de que el Señor mismo le ordena que perdone por su propio bien.
· Tenga en cuenta que su vida de compañerismo con su cónyuge (o con otra persona) y la felicidad de esa persona dependerá en gran medida de su capacidad para perdonar.
· Pida la ayuda de Dios para dar los pasos necesarios para perdonar. Dios nunca nos pide que hagamos algo que no podemos hacer.
· Dígale a la otra persona que la ha perdonado.
· El perdón guiado por el AMOR hace que recordar no sea doloroso. Porque como dice la Biblia: El amor cubrirá multitud de pecados.
Es sumamente importante que adoptemos la decisión de perdonar y que lo hagamos hoy mismo. El auténtico perdón implica el olvidar para siempre todo lo negativo que sucedió en el pasado y que en otro tiempo nos turbó u ofendió. Si nuestro perdón carece de esa dimensión, ¿Cómo podemos orar “Perdónanos como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”? es el tiempo de decir ya: “te perdono”.
Aveces suceden cosas que son muy dificiles de perdonar y nos sentimos incapaces de hacerlo, si te sientes así pide ayuda…
Tomado de Reflexiones Cristianas.
A muchas personas les cuesta perdonar. En ocasiones decimos que hemos perdonado, cuando lo que en realidad hemos hecho es poner a un lado el sentimiento que nos embargaba y corría, pero sin olvidar verdaderamente lo que sucedió en el pasado.
El perdón conlleva a menudo una decisión, ciertamente difícil, que se lleva a cabo en la mente, pero es imprescindible que ese proceso alcance el corazón de la persona.
Los autores Tim y Beverly La Haye (El acto matrimonial, p. 192) ofrecen las siguientes interesantes sugerencias dirigidas a las personas que tenemos dificultades para perdonar a otros.
· Acepte el hecho evidente de que el Señor mismo le ordena que perdone por su propio bien.
· Tenga en cuenta que su vida de compañerismo con su cónyuge (o con otra persona) y la felicidad de esa persona dependerá en gran medida de su capacidad para perdonar.
· Pida la ayuda de Dios para dar los pasos necesarios para perdonar. Dios nunca nos pide que hagamos algo que no podemos hacer.
· Dígale a la otra persona que la ha perdonado.
· El perdón guiado por el AMOR hace que recordar no sea doloroso. Porque como dice la Biblia: El amor cubrirá multitud de pecados.
Es sumamente importante que adoptemos la decisión de perdonar y que lo hagamos hoy mismo. El auténtico perdón implica el olvidar para siempre todo lo negativo que sucedió en el pasado y que en otro tiempo nos turbó u ofendió. Si nuestro perdón carece de esa dimensión, ¿Cómo podemos orar “Perdónanos como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”? es el tiempo de decir ya: “te perdono”.
Aveces suceden cosas que son muy dificiles de perdonar y nos sentimos incapaces de hacerlo, si te sientes así pide ayuda…
Tomado de Reflexiones Cristianas.
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